De Hualpén al mundo: las sorprendentes imágenes tomadas por un astrofotógrafo desde el jardín de su casa
Parecen imágenes tomadas desde algún observatorio del norte de nuestro país. Sin embargo, por sorprendente que parezca, las fotografías de esta nota han sido captadas por un astrofotógrafo desde el patio de su casa en Hualpén, Concepción.
Con toda una vida ligada a la astronomía, el Dr. Ronald Mennickent Cid es voz autorizada para hablar de ese mundo que muchas veces vemos con distancia, pero que gracias a imágenes como las que él logra, podemos apreciar con un sorprendente grado de nitidez.
Estos notables registros los comparte a través de su cuenta en Instagram (Astroronsmile).
Un ejemplo es NGC 6188, nebulosa de emisión que está a unos 4.000 años luz de distancia en la constelación de Ara y que el Dr. Mennickent pudo captar nada menos que desde el patio de su hogar en Hualpén, Concepción, con un resultado que sorprende.
Otro caso es el de la nebulosa de la Tarántula, también conocida como NGC 2070, región H II que se encuentra en la Gran Nube de Magallanes a una distancia de 170.000 años luz.
La región alrededor de la nebulosa Cabeza de Caballo, o Barnard 33 (B33), es otra de las que ha sido captada por el lente del Dr. Mennickent desde Hualpén. Todo un logro, considerando que esta nube de gas fría y oscura está situada a unos 1500 años luz de la Tierra, al sur del extremo izquierdo del cinturón de Orión.
Una vida ligada a la astronomía
Dentro de sus logros, el Dr. Mennickent se convirtió en el primer astrónomo graduado en Chile, obteniendo su PhD en la Pontificia Universidad Católica de Chile en 1995. Un año antes, en 1994, se incorporó a la Universidad de Concepción.
En conversación, el astrofotógrafo cuenta que desde muy niño comenzó a interesarse por los temas ligados al espacio. “Como mis padres estaban relacionados con la academia, había literatura en mi casa ligada a la carrera espacial, en donde se hablaba por ejemplo de los primeros viajes a la Luna y sobre lo que la NASA estaba haciendo en esos tiempos para explorar los sistemas planetarios”.
“Yo tenía unos ocho o nueve años. El ser humano acababa de llegar a la luna. Todo eso me motivaba, hacía que me interesara en el espacio, en los planetas y en la carrera espacial. Después, a la hora de decidir una carrera, me seguía gustando la astronomía pero no había posibilidad en Chile de estudiar dicha carrera, por lo menos acá en Concepción”, agregó.
Fue así como decidió ingresar a estudiar Física, lo que de cierta manera lo terminó acercando a la astronomía. “Terminando el pregrado pude ir a Santiago. En la Universidad Católica hice el magíster y el doctorado, y ahí ya ofrecían la astronomía como una manera de especializarse. Comencé a hacer investigaciones en el área astronómica, específicamente en el área de la Astrofísica Estelar”, cuenta.
Actualmente, se encuentra trabajando en las estrellas dobles, que son aquellas estrellas que interaccionan entre ellas, compartiendo materias. “Hay flujos de gas y también formación de discos de acreción alrededor”, cuenta.
“Son fenómenos de explosión e investigamos cómo las estrellas se van transformando al ir interaccionando una con otra. Ya no evolucionan tal como una estrella aislada, como nuestro Sol, sino que van evolucionando en el tiempo, cambiando sus propiedades e intercambiando parte de su atmósfera”, comenta.
Su faceta como astrofotógrafo
El Dr. Mennickent cuenta que su faceta como astrofotógrafo se dio durante la pandemia. “Había tiempo para hacer cosas jaja. Esos dos años que estuvimos encerrados me permitieron explorar otras cosas. Yo tengo un telescopio desde hace tiempo pero estaba guardado porque siempre había cosas que hacer”, menciona.
Durante los días de encierro desempolvó su telescopio para fotografiar a la luna. Luego, comenzó a adquirir otros elementos para así empezar a observar el cielo en las noches. “Invertí en nuevos instrumentos como cámaras y equipos, como la montura que permite guiar el telescopio siguiendo el movimiento de la bóveda celeste y hacer exposiciones que son largas”, detalla.
“Uno tiene que capturar objetos muy débiles entonces tienes que tener el shutter abierto para capturar suficiente luz. Al final uno está recopilando fotos tras fotos durante horas, e incluso en la noche sigues captando fotos, y después las combinas para obtener finalmente la imagen de una galaxia o nebulosa. Hay que tener mucha paciencia para obtener algo que es muy lindo pero que requiere de ocho o veinte horas de exposición”, reconoce.
Pese a que los conocimientos que se tengan sobre astronomía son importantes, es indudable que para conseguir resultados de esta naturaleza se requiere de ciertos equipos con determinadas especificaciones.
“Hay mucha tecnología detrás. El trípode más el cabezal permite sentar el telescopio en una base que está motorizada, de tal manera que hay que orientar el telescopio en dirección norte sur y ubicarlo según ciertas coordenadas”, explica.
“Lo anterior, para que comience a seguir el movimiento de la bóveda celeste y ojalá lo más precisamente posible para que no haya movimientos en la fotografía”, complementa.
“Uso un telescopio que de alguna manera te permite adquirir suficiente luz para tener una imagen de buena calidad y detrás del telescopio está la cámara de alta sensibilidad. Generalmente son cámaras especializadas que permiten detectar objetos muy débiles como son las nebulosas o galaxias. Entremedio van los filtros que probablemente sean la parte clave para sacar fotografías del espacio desde el patio de mi casa en Hualpén”, añade.
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