Vozinha ya ganó el primer partido: la apuesta de Colo Colo que ilusiona a todo el pueblo albo
Hay fichajes que se anuncian y pasan inadvertidos. Y hay otros que, antes de disputar un solo minuto, consiguen instalar una sensación que hace tiempo parecía escasa en Colo Colo: ilusión. (Foto: Instagram)
Atajadas
La llegada del arquero caboverdiano Josimar José Évora Dias, Vozinha, pertenece a esa segunda categoría. No porque venga acompañado de una etiqueta de estrella de un Mundial, sino porque representa una decisión que rompe con la comodidad. En un fútbol chileno acostumbrado a mirar siempre los mismos mercados, la contratación impulsada por Aníbal Mosa y la dirigencia alba transmite una idea poco frecuente: atreverse.
El impacto comunicacional ha sido evidente. La puesta en escena de su llegada, el interés que despertó entre los hinchas y la curiosidad de la prensa demuestran que Colo Colo entendió que los refuerzos también pueden construir relato. El "efecto Vozinha" comenzó incluso antes de su primer entrenamiento. En tiempos donde las redes sociales amplifican cada gesto, el club logró instalar una historia que entusiasma.
Pero el fútbol tiene una virtud y una crueldad: todo termina resolviéndose dentro de la cancha.
Por muy destacado que haya sido su recorrido internacional reciente, ahora comienza el verdadero examen. Adaptarse a un camarín nuevo, a una liga distinta, a canchas con características diferentes y a un ritmo competitivo que exige respuestas inmediatas. La posición de arquero, además, concede poco margen para el error. A veces bastan unos pocos minutos para que la reputación construida en el Mundial 2026 se fortalezca... o empiece a desvanecerse.
Y siempre existe el factor que nadie controla: las lesiones. Un imprevisto puede cambiar completamente el rumbo de una apuesta que, sobre el papel, parecía perfecta.
Sin embargo, nada de eso debería opacar el mérito de haber intentado algo diferente. Colo Colo necesitaba enviar una señal de ambición, de búsqueda y de confianza en una decisión poco convencional. En ese sentido, Mosa asumió un riesgo que muchos dirigentes suelen evitar. Si resulta, será reconocido por haber visto una oportunidad donde otros solo veían incertidumbre. Si no, al menos habrá demostrado que el inmovilismo rara vez conduce a grandes resultados.
Por ahora, el efecto Vozinha está en pleno desarrollo. La historia recién comienza y todavía no existen certezas deportivas. Solo expectativas.
Quizás por eso la metáfora más adecuada sea la de esos romances de verano. Todo parte con entusiasmo, con sonrisas y con la promesa de que esta vez será diferente. Los hinchas de Colo Colo esperan que ese enamoramiento inicial no sea solo una aventura pasajera, sino el inicio de una relación duradera, de esas que terminan en matrimonio y no en un recuerdo fugaz.
El resto, como siempre en el fútbol, lo escribirá la cancha.
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