Entrenamiento de fuerza podría revertir daños hepáticos causados por la obesidad
Investigadores de la Unicamp descubrieron que la musculación induce cambios moleculares en el hígado, reduciendo la acumulación de grasa y mejorando la sensibilidad a la insulina en modelos de obesidad.
El entrenamiento de fuerza no solo contribuye al desarrollo muscular y la reducción de grasa corporal, sino que también podría desempeñar un papel clave en la recuperación de daños hepáticos asociados a la obesidad. Así lo demuestra un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), en Brasil, que identificó una reprogramación molecular en las células del hígado tras la práctica regular de ejercicios de resistencia.
Los hallazgos muestran que el entrenamiento de fuerza fue capaz de modificar mecanismos epigenéticos, es decir, procesos que regulan la actividad de los genes sin alterar el ADN. Estos cambios permitieron reducir la acumulación de grasa en el hígado y restaurar la respuesta adecuada de las células a la insulina, un factor clave en la prevención de la diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas asociadas a la obesidad.
Según informó la Agencia FAPESP, la investigación se desarrolló en modelos experimentales de obesidad y observó que apenas ocho semanas de entrenamiento de fuerza fueron suficientes para inducir modificaciones moleculares significativas en el tejido hepático. Los científicos concluyeron que la musculación puede actuar directamente sobre la regulación genética del hígado, favoreciendo procesos de regeneración y mejorando el metabolismo energético celular.
El estudio identificó además cambios en proteínas relacionadas con la producción de energía en las mitocondrias. Entre ellas destaca ATP5, cuya mayor actividad favorece el funcionamiento celular y contribuye a disminuir señales asociadas al estrés metabólico provocado por la obesidad. Este mecanismo ayudaría a explicar cómo el ejercicio de fuerza protege al hígado más allá de los beneficios tradicionales asociados al control del peso corporal.
La enfermedad hepática esteatótica, conocida comúnmente como hígado graso, afecta a millones de personas en el mundo y está estrechamente vinculada con la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2. Los resultados obtenidos por el equipo brasileño aportan nuevas evidencias sobre el potencial del ejercicio físico como herramienta terapéutica no farmacológica para prevenir y revertir alteraciones metabólicas.
Los investigadores señalan que, aunque los resultados provienen de estudios preclínicos, abren nuevas perspectivas para comprender cómo la actividad física influye en el funcionamiento del genoma y contribuye a mejorar la salud hepática. Asimismo, destacan la necesidad de continuar desarrollando investigaciones en humanos para confirmar el alcance de estos beneficios y su aplicación clínica futura.
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