El mítico campamento minero de Sewell reabre sus puertas a los turistas: consulta cómo programar una visita
Después de tres años cerrado al turismo por la pandemia, la ciudad minera de Sewell reabrió sus puertas a los visitantes. En la ceremonia de reapertura participaron autoridades y hombres y mujeres que nacieron y vivieron en este campamento minero que llegó a albergar a más de 15 mil habitantes en su época de mayor apogeo.
Después de tres años cerrado al turismo, la ciudad minera de Sewell reabrió sus puertas a los visitantes. En la ceremonia de reapertura, además de autoridades e invitados especiales, participaron hombres y mujeres que nacieron y vivieron en esta ciudad tan singular y representativa de la industria minera en Chile.
“Volver a abrir este lugar despierta emociones”, dijo la subsecretaria de Turismo, Verónica Pardo, para quien “Sewell no solo es patrimonio, sino que también es ciencia, es economía, turismo, cultura, es un símbolo de nuestra historia ofrecida a los chilenos y al mundo para que la visiten”, señaló.
En el evento de reapertura, el encargado de marketing de Sernatur O’higgins, Darío Espinoza, entregó el Sello R a la Fundación Sewell, institución que administra y conserva este patrimonio mundial de la Unesco. La entrega de la acreditación fue muy especial porque Espinoza es nieto de minero que trabajó, vivió y fue dirigente sindical en Sewell.
Para visitarla, los interesados deben tomar contacto con la Fundación Sewell y/o los operadores turísticos que realizan tours guiados por las principales instalaciones que quedan en pie.
El recorrido es de aproximadamente 3 horas, pero el trayecto en bus también es una experiencia única debido a la logística de seguridad y lo interesante de todo el tour es que permite observar las diferentes instalaciones y campamentos productivos de la División El Teniente. El trayecto por la Carretera del Cobre desde Rancagua, pasando por Machalí, también es un paseo atractivo.
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Sewell, una historia única
Los orígenes de Sewell se remontan a los inicios del siglo XX, cuando el empresario norteamericano William Braden decide iniciar la explotación de la mina de cobre El Teniente. Braden construyó caminos, una planta concentradora, campamentos y un tren que unía la mina con Rancagua.
En un principio los mineros instalaban sus chozas en un precario asentamiento que debido a su crecimiento se fue transformando en una ciudad que fue denominada Sewell en homenajes a Barton Sewell, un alto ejecutivo de la compañía norteamericana.
Su época de auge se extendió entre las décadas de 1940 y 1960, alcanzando a fines de este período a mantener una población de 15 mil habitantes. Convivían allí chilenos de distintas partes del país y también profesionales norteamericanos en ambiente segregado por clases sociales, nacionalidad y entre casados y solteros.
Sin embargo, dicha segregación no enturbiaba las relaciones humanas que se desarrolló con baja delincuencia, debido a los beneficios sociales que implicaba trabajar en Sewell, donde la educación, la salud y la vivienda eran gratuitas y el tiempo libre se disfrutaba en actividades recreativas como el palitroque, donde los sewellinos destacaban a nivel nacional. El alcohol también estaba prohibido.
A fines de 1960 la ciudad se fue despoblando debido a que para la empresa ya no era rentable ni eficiente mantener a los trabajadores, familiares y visitas en Sewell. En 1971, producto de la nacionalización de la industria minera, la propiedad de la empresa pasa a manos del Estado y en los siguientes años la ciudad vive un paulatino despoblamiento y desmantelamiento que afectó a más del 60% del campamento.
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