El Confidente Clave: El amigo universitario que escuchó el secreto que hoy estremece al gobierno

Rodrigo Candia fue el primero en saberlo. Mucho antes de que el país conociera la denuncia contra el exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve —hoy formalizado por violación y bajo arresto domiciliario total—, una llamada rompió la rutina de un lunes cualquiera y marcó el inicio de una historia que hoy sacude al poder. Fuente: EL Ante.


Era 24 de septiembre de 2024. En plena jornada laboral, Candia, amigo cercano de la denunciante desde los años universitarios, recibió un mensaje urgente por WhatsApp. Ella, visiblemente afectada, solo alcanzó a decir: “Necesito hablar con alguien”. Lo que siguió fue una conversación breve, cargada de angustia, en la que la mujer reveló que creía haber sido víctima de abuso por parte de Monsalve, tras una noche que no lograba recordar del todo.

En su declaración ante la Policía de Investigaciones (PDI), Candia recordó ese momento con precisión. La mujer, dijo, le pidió confidencialidad absoluta y le relató lo que recordaba: una reunión informal con Monsalve, alcohol, un apagón mental, y despertar a su lado en el Hotel Panamericano sin saber cómo había llegado ahí. Lo más inquietante: tenía una herida en la frente y un fuerte dolor de cabeza.

“Ella no entendía qué había pasado, tenía sospechas de haber sido abusada, pero también mucho miedo de las consecuencias laborales si hablaba”, aseguró Candia ante la PDI en octubre pasado, cuando fue citado como testigo por el Ministerio Público.

Candia, de 32 años, conocía a la funcionaria desde que ambos estudiaban en la misma facultad en 2016. La amistad forjada en las aulas se mantuvo con los años, convirtiéndolo en la primera persona con la que la presunta víctima se sintió segura de compartir lo que había vivido.

Pero no fue el único. En los días siguientes, la mujer se desahogó con otras personas de su entorno laboral, incluyendo al funcionario Ricardo Lillo, la excompañera Catalina Arrey, el jefe de unidad Camilo Araneda —cercano al presidente Boric—, y la periodista Ilse Sepúlveda, quien más tarde sería desvinculada.

Candia relató que su amiga le confesó no recordar detalles concretos, pero sí su malestar físico y emocional, su temor a denunciar, y la promesa que le extrajo al final de la llamada: “No le cuentes a nadie”. A pesar de los intentos posteriores por comunicarse con ella, Candia no volvió a saber más… hasta que el caso estalló públicamente en los medios.

Hoy, el testimonio de este confidente silencioso se suma a la compleja investigación que tiene al exsubsecretario en el centro de una tormenta que recién comienza.

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