La asistencia de los parlamentarios fue de un 99,6%, un 59,7% presencial y un 39,9% de carácter remota o telemático, con una inasistencia de un 0,4%.

En cuanto, al trabajo de comisiones, se registraron 1.249 sesiones de ese tipo de instancias permanentes, con un tiempo de trabajo total de 2.270 horas con 15 minutos.

 

Las testeras históricas

La presidenta del Senado, Adriana Muñoz (PPD), asegura que se cumplieron con creces, destaca que hubo una responsabilidad potente que asumir dada la pandemia, con el impacto económico, social y humano que ha significado, a lo que se sumó “un resabio del estallido social que, con la definición de las etapas finales del proceso constituyente, generó un trabajo acelerado”, dice.

Muñoz enumera a la regulación del mismo proceso constituyente, respecto de la paridad de género y los escaños para los pueblos originarios, como también normas económicas y sociales para ir en ayuda de todos los chilenos, como el retiro del 10% de las AFP, como algunos de los temas claves del año pasado.

“Lo primero que hicimos fue esta reforma que nos permitiera trabajar de manera telemática, que ha sido al final mixto, con trabajo a distancia, entre otros. De esta manera pudimos tener sesiones desde lunes hasta viernes y, con ello, tener espacio para tomar decisiones históricas”, destaca la senadora del PPD.

Por su parte, el diputado de Evópoli y vicepresidente de la Cámara Baja, Francisco Undurraga, también concordó en lo clave que resultó el trabajo telemático.

“Es un orgullo haber estado a la altura de las circunstancias en la Cámara. La mesa directiva se puso al servicio de la ciudadanía a pesar de las mociones de censura, que no se condicen con la productividad y cómo hemos abordado la contingencia”, destaca Undurraga.

“Esto no hubiera sido así si durante el periodo como presidente de la Cámara del diputado Iván Flores no se hubiera aprobado el trabajo telemático. Cuando hablamos de un 98% de asistencia, es porque los diputados pudimos conectarnos desde diversos lugares”, añade.

Undurraga también concuerda que el 18-O y la pandemia aceleraron la labor en el Congreso.

Proyección 2021

Ambos también concuerdan en que hubo coordinación entre el Senado y la Cámara, pero donde hay matices es en su proyección de cifras para este año.

“Proyectamos el 2021 de la misma forma en que lo tuvimos que hacer en 2020, ya que por la expansión del virus la normalidad va a costar mucho alcanzarla, pese a la vacunación que avanza rápido, pero han quedado muchas secuelas e impacto en la vida de los chilenos, no solo en salud, sino también desempleo, también en violencia hacia la mujer, tenemos una juventud cesante. Entonces, hay una vida social dramática que vamos a tener que abordar en el debate legislativo”, destaca a BBCL la senadora Muñoz.

Sobre este punto, Undurraga dice que “aquí la productividad no se ve por horas trabajadas, se ve por los proyectos sacados adelante en relación de las necesidades del país. El foco va a estar en la constituyente. Creo que vamos a tener un poco más de calma, hay que concluir los proyectos que son materias de estudio y que también son urgentes”.

Otro aspecto a considerar en el 2020 fueron los chascarros telemáticos, como la copa de vino en sesión de la senadora UDI, Jacqueline van Rysselberghe, o el criticado fondo de pantalla que puso el senador RN Francisco Chahuán. “Fueron cosas mínimas y bajo las complejidades de un sistema que debió aprenderse rápido”, explica la senadora Muñoz.

Finalmente, hay otro matiz entre ambas testeras.

Mientras la senadora Adriana Muñoz, así como toda la mesa directiva, dejará su cargo y por acuerdo de oposición llegarán senadores DC a ocupar la presidencia y vicepresidencia, el diputado RN Diego Paulsen anunció que buscará repetirse el plato. Le quedó gusto a poco.